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8 errores a evitar al momento de escoger Calzado Infantil.

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Para todo buen padre sus hijos son el tesoro más preciado, esto incluye tomar constantes decisiones oportunas y acertadas que por nada del mundo correspondan un peligro para su representado.

 

Como parte de estas decisiones nos encontramos con las necesarias a la hora de escoger el calzado. Para muchos representa un acto intuitivo, para otros una acción que genera nervios en cuanto al modelo o talla ideal  y para otros es simplemente una compra más.

 

El hecho es que el comprarle tan solo un par de zapatos a tu hijo debe ser un acto metódico, analizando muy bien todos los aspectos que engloban la compra en sí, para no ser parte del grupo que comente los siguientes errores a la hora de comprar calzado infantil.

 

Escoger una(s) talla más.

 

Es común escuchar la frase “Mejor que sea más grande el zapato para que no se le quede rápido” Y la verdad es que con eso solo estás pensando en tu bienestar económico, pero no en el de tu hijo.

 

La talla del calzado debe ser justa, ni más ni menos, al preferir una talla más le estas induciendo una serie de problemas a tu hijo, como lo son deformaciones, heridas por roce y/o malas posturas adquiridas.

 

Calzado heredado.

 

Cada persona posee una huella de pisada única, naturalmente el zapato es capaz de adquirirla conforme el uso.

 

Así pues cuando un padre le asigna a su hijo el calzado de un familiar mayor que ya dejo de utilizarlo, está obligando al nuevo dueño a adquirir una nueva huella que no es propia, por ende le resulta incómoda a diferencia de cómo le fue a su primer propietario.

 

Modelo inadecuado.

 

Una bota con demasiada sujeción al tobillo o una sandalia sin el amarre adecuado son igual de nocivas para el niño de manera general. Pero además de eso es un factor a atender según cada niño, pues estos presentan necesidades específicas, razón que hace muy importante la selección adecuada del modelo para cada infante.

 

No prestar atención a los materiales.

 

Muchas veces el precio es la primera consideración por la que se escoge un par de zapatos, y si se trata de niños los daños que esto ocasiona son aún peores. Para este caso es sumamente importante evaluar los materiales y los beneficios que estos otorgan para evitar accidentes, heridas o molestias en el niño; aunque probablemente el costo de estos sea mayor a los de un material que no cumpla con las buenas condiciones.

 

Tener solo un par de zapatos.

 

“¿Para qué necesitan más si siempre están en casa o en el colegio?” sueles ser una frase de padre bastante común, y aunque parezca lógica no es realmente sana, por una serie de razones como: la durabilidad, si solo se tiene un par para todas las actividades por supuesto van a durar menos tiempo. La costumbre, se hacen tan fieles a este  calzado que a la hora de cambiar les resulta incómodo y finalmente la sanidad del pie, muchas veces el calzado se moja o se suda en exceso y al solo tener esa opción no se puede alternar, originando enfermedades al pie.

 

No pensar en las hormas.

 

A pesar de que se haya querido establecer las mismas hormas a nivel mundial, esto en la realidad no es siempre así, variando según el país o fabricantes, por lo que aun cuando escojas la misma talla de algunos que le queden perfecto, puede no resultar exactamente igual.

 

Así que asegúrate de siempre probar, tantear donde está su dedo y preguntarle cómo se siente para confirmar que es la talla correcta.

 

Calzado poco flexible.

 

Generalmente los niños saltan, corren y juegan estando en un dinamismo constante, si les compramos un calzado poco flexible además de ocasionarle un daño a su ergonomía, también les creamos una incomodidad, imposibilitándolo a que se sienta libre para el desarrollo de sus actividades.

 

 

La salud de tus hijos es importante y por medio de la selección de un buen calzado puedes preservarla. Deja a un lado tus intereses y piensa en los del niño(a) que es quien va a usar los zapatos, así esto amerite una mayor inversión económica.

 

Si además de ello tu hijo tiene alguna dificultad motora o condición especial como pie plano, rodillas vagas o cualquier otra situación de este tipo, seguramente los términos para escoger calzado deberán ser aún más específicos y estar acompañados por las recomendaciones de un médico.

 

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